
Hace cuatrocientos millones de años la formación continental causó el surgimiento de enormes montañas que favorecieron la formación de nubes. La lluvia produjo la concentración de agua a los pies de las montañas.
Nuestro ancestro lejano, el Eustenopteron, un pez, se fue a vivir a estas aguas. Las hojas de los Archaeopteris, árboles primitivos, aportaban nutrientes a la vida, pero agotaban el oxígeno durante la estación seca. El Eustenopteron y otras especies de peces desarrollaron entonces proto-pulmones para sobrevivir en condiciones de escaso oxígeno.







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